LO QUE ES CORRECTO

Mi pensamiento se creyó libre de mandar en mi cerebro y de manejar mis neuronas. Estaba cansado de albergar ideas obsoletas sobre la libertad y el amor. Él decidía cual era la sensación que debía sentir, sin importar si el frío moral de mis malas acciones congelaba lo poco de valor humano que yo creía tener dentro de mí. Pero creo que fue lo correcto. Ya no lloraba por ella. Mis lágrimas ya no se desperdiciaban por ella, por aquella traidora de las buenas intenciones que yo tenía. 
Alguien me dijo: Tú, no derrames lágrimas por alguien inserbible. Tu padre y tu madre son los que merecen todas tus emociones expresadas de mil maneras posibles. Yo comprendí entonces que la tristeza es innecesaria cuando alguien es innecesario y no aporta valores y enseñanzas perdurables en tu vida.

José Alexander González Quizhpe,
Ecuador.

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