BIOGRAFÍA

La Comunidad Literaria y de Artes Plásticas Infanto-Juvenil "Aventuras de Papel" nació en la ciudad de Mar del Plata, para abrir una puerta que estaba cerrada, la participación de niños y jóvenes en el ámbito literario marplatense.

Tenemos premios como:

*Lauro de Oro, otorgado por la Fundación "Algo por Colombia" (Octubre del 2014).
*Voluntariado y Bien Común, una mención que consta de un certificado enmarcado y una medalla, auspiciada por Rotary Club, otorgada por la "Federación para la paz Universal" (Diciembre del 2015).

Participamos de antologías como:

*Huellas a la Mar 6, editada en papel por "Ediciones Literarte" de Graciela Diana Pucci, y auspiciada por la Secretaría de Cultura de Presidencia de la Nación Argentina y el Honorable Concejo Deliberante de Vicente López (2016).
*Huellas a la Mar 7, editada en papel por "Ediciones Literarte" de Graciela Diana Pucci, y auspiciada por la Secretaría de Cultura de Presidencia de la Nación Argentina y el Honorable Concejo Deliberante de Vicente López (2017).

Publicamos bajo nuestro nombre:

*Como Golondrinas, editada en papel por "Ediciones Literarte" de Graciela Diana Pucci y presentada en Buenos Aires en el histórico Café Tortoni (2018).

Friday, November 18, 2016

UN AMANECER SIN SOL

CAPITULO I

Ya no era novedoso ir por la calle y ver en las ventanas de varios negocios cosas escritas como "Negocio judío" "Perro judío" "Aléjate soy judío" ¿Por qué nos odiaban tanto?, Era tan injusto que por tomar decisiones equivocadas, paguemos inocentes, que a nuestros niños muchas personas los observen como si portaran una enfermedad contagiosa, y no debían tener contacto con ellos, también éramos personas, pero en ese entonces, no podíamos exigir igualdad por que no éramos iguales, luego pasaríamos a ser víctimas del Holocausto. "LOS SERES HUMANOS PRODUCTO DE LA MEZCLA DE RAZAS SON DESPRECIABLES" (Adolf Hitler).
Yo vivía en un pueblo de Alemania, mis padres tenían una tienda, éramos un hogar como muchos hogares de esa época. Mi hermano, muy travieso e intrépido. Mi madre, la mujer más hogareña que jamás haya conocido, y mi padre, el hombre más humilde y trabajador que jamás haya existido. Pese a todo, éramos muy felices y nos iba muy bien, hasta aquel dia.
Recuerdo que en ese entonces estaba estudiando para ser médico, prestar mis servicios a mi pueblo y ayudar a quién más lo necesite. Para mí la labor y la humanidad estaban primero que todo, quería servir y no que me sirvan, y ese fue mi lema, si viese a alguien necesitar ayuda no iba a negarsela.
Aquellos días brillantes cual luz de sol, se tornaban oscuros cual noche en un campo.
Todo aquello que consiguieron batallando durante años, una noche quedaría rodeado de cristales rotos y el sonido del toque de queda sería el timbre del martirio que jamás imaginaron sentir, sin agua ni comida, un espacio de movimiento limitado y el olor a muerte ya formaba parte de lo normal para muchos.
Pero algo hizo que tiempo antes de la captura de muchos de los míos fuera la etapa más feliz de mi vida, incluso mi vida, y mostrarme la vida misma, que haría que en medio de la tragedia me diera la esperanza de ver un nuevo amanecer, y que en frío de la noche me diera el calor de una fogata, pero sin fuego, ya que el fuego estaba en su corazón.
Pero estoy adelantándome mucho. No sé por donde empezar y contarles la historia de mi vida, así que empezaré desde lo que considero el principio.


CAPITULO II

Desde aquel doce de agosto de mil novecientos treinta y ocho, regresaba a casa. Mi padre me dijo que lo ayude en la tienda ya que iba a salir con mi madre a comer esa noche lluviosa. Jamás la olvidaré... 
Estaba caminando hacia la tienda, ya que estaba a dos cuadras de mi casa y un carro me perseguía. Yo, no le prestaba atención y me apresuré a la tienda. Cuando me paré frente al mostrador, vi aquel carro negro frente a la tienda y un hombre se bajó y procedió a entrar, agarró una botella de ron, me preguntó el precio y la compró. Se quedó observando y vio la estrella de Israel que estaba sobre el marco de la puerta, de no ser por el color azul de sus ojos, un azul que no había visto jamás, no me hubiese quedado perpleja, cuando sus ojos miraron fijamente los míos. Subió al carro y se fué. No volví a verlo hasta un día de aquellos en los que mis manos estaban llenas de la sangre, que corrían desde las heridas en mis brazos.
Esa misma noche llegó un joven muy apuesto, cubría su cabeza con un sombrero y me preguntó:
-¿Quien era ese hombre que entró hace un rato?
-No lo conozco, respondí
-No olvides ver la puerta de la tienda cuando cierres...
Cuando dijo eso volteo y se retiró de la tienda. 

No entendía lo que quería decirme, pero hice eso. Al bajar la puerta, había una Estrella de David y la palabra "JUDIO", no pude contener el llanto que salía involuntariamente de mis ojos, corrí hacia mi casa, me encerré en mi habitación, luego escuché la puerta... ¡Eran mis padres! Los escuchaba reírse y se notaban muy felices. No sabía si contarles lo que pasó, así que me quedé en mi habitación y dormi profundamente esa noche.

CAPITULO III


13/8/1938, 05:20 Am:
Como era de costumbre. mi padre y mi madre se levantaban para ir a la tienda, mi hermanito para ir a la escuela y yo para ir a la Universidad, pero no quería que mi padre viera lo que habían escrito en la puerta, así que dije que me les adelantaría y así fue, abrí la puerta para que no vieran lo que habían escrito, llegaron mis padres y yo fui a tomar el autobús.
Al regresar a mi casa mi padre nuevamente me pidió que me quede en la tienda y que causaba más felicidad a una hija que ver a sus padres que estaban a punto de divorciarse retomar su matrimonio y obviamente no me negué a quedarme, cuando llegué, el mismo joven apuesto de la noche anterior estaba ahí en la puerta, yo pasé de largo y mi madre me dijo que tenga cuidado que últimamente soldados estaban rodeando el negocio y se fue, el joven entró y me dijo:
-Vi como en la mañana viniste a abrir la puerta, para que tus padres no vieran lo que habían escrito los nazis. 
-¿Como sabes eso?
-Lo vi en tu cara desesperada, estabas viendo si llegaban tus padres y te apresurabas en abrir la puerta. 
Yo estaba asustada, como ese joven sabía que yo me adelanté a abrir la puerta por ese motivo.
-No deberías meterte en la vida de las personas que no conoces. 
-Si te conozco
-¿Que? ¿De donde? 
-Te he visto tomar el autobús a 3 cuadras de aquí 
-Eso no quiere decir que me conozcas, muchas personas cojen el bus ahí.
-No apartes el tema, yo siempre te veo ahí, sé que te quedas en...
-¿Como lo sabes?
-Yo soy el conductor, de ese bus que tú tomas
-Deberé cambiar de bus a partir de mañana
-No lo hagas, así puedo asegurarme que bien llegues bien a tu destino
-¿Quien eres? ¿Que quieres?
-Ser tu amigo, no tengo muchos amigos, mi madre murió y a mi padre se lo llevaron los nazis a un campo de trabajo junto a toda mi familia.
-Y... ¿Están bien?
-Si, he escuchado decir a muchos que ellos están bien. No fueron los únicos que se llevaron, muchos otros también. Aunque no suene convincente, yo siento que mi padre está bien.
-De veras lo siento. Mi nombre es Hannah. 
-Encantado de conocerte, el mío es Jonuel. ¿Vienes todos los días?
-Ultimamente, mis padres están saliendo juntos. Iban a divorciarse pero decidieron retomar su matrimonio.
-¡Que bueno! Me hubiese gustado que mis padres estén juntos o por lo menos estar con 
ellos.
-Y ¿Donde vives?
-Alquilo un cuarto en la esquina. Cuando quieras te invito a comer, claro, si tú quieres.
Un señor bien vestido entró a la tienda y compró pan integral, y al irse quedó parado frente a la estrella y se quedó observandola, nos miró a mí y a Jonuel y se fue, y le dije a Jonuel.
-Sabes, ayer en la noche un señor se quedó observando la misma estrella y luego me miró a mí y se fue.
-¿No lo sabes? Son los alcones
-¿Alcones?
-Son guardia del ejército, ultimamente están vigilándonos muy seguido y en la mañana muchos negocios tienen las puertas y ventanas rayadas con tinta roja.
-¿Sabes? Eso me pasó a mí.
-¿Que escribieron?
Ya está siendo hora de cerrar, si quieres cerramos y te enseño.
-Bueno.
Preparé mis cosas para irme a mi casa y cuando él bajó la puerta vio el mensaje y me dijo:
-Estas cosas que están pasando no me dan buena espina.
-A mí tampoco.
-Nos vemos mañana, Hannah.
-Claro, nos vemos. Cuídate, Jonuel.
Era muy raro, pero para ser la primera vez que hablaba con el era muy agradable para mí, pero no podía evitar inquietarme por el mensaje en la puerta de la tienda. Llegué a mi casa cansada, y me acosté a dormir.

Génesis Sánchez Díaz
Ecuador
16 años.

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